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¿Por Qué Nos Cuesta Tanto Trabajo Relacionarnos?

Él: Me reclamas y me alejo. Ella: Te olvidas de mí y te reclamo.

Muy probablemente has tenido alguna relación familiar, entre amigos, de pareja, o incluso en el ambiente laboral, en la cual sentías que todo fluía, que la comunicación era lo más natural entre las dos personas involucradas, que no había manera de que las cosas se salieran de control, porque era tanta la confianza que pacería que nada ni nadie podría arrebatarte ese pedacito de cielo, esa seguridad que solo se alcanza con muy pocas personas; sin embargo, pareciera que de la noche a la mañana un velo misterioso se posicionó entre ambos, como una barrera invisible y a la vez infranqueable. Y cuando haces el recuento de sucesos no hayas el porqué.

Me pregunto si te ha pasado como a muchas personas, que parece que llevan un listado de aquellas ocasiones que las cosas no salieron como esperabas, que estás a la espera de poder echarle en cara al otro «la verdad», porque ha de saber que tienes una memoria increíble, que no se te escapa ningún detalle. Es más seguramente te comparas con el personaje principal de la película de Hitman, interpretado por Timothy Olyphant, en la cual con tan solo una mirada rápida puede describir lo que sucede en la mesa de junto. No obstante, es necesario que consideremos algunos puntos importantes del porqué esto no necesariamente es cierto (dejando de lado al Agente 47) (Gens, 2007).

Para explicar lo anterior, me serviré de algunos conceptos que revisamos tanto en la filosofía, en la psicología, y en algunas de las ciencias «duras». De ninguna manera este texto pretende ser una extensa colección de definiciones, ni tener la verdad sobre las formas de relación y comunicación interpersonal, sino que surge a raíz de los contenidos disciplinares obtenidos durante la formación en el área de psicología.

El primer punto a tratar es el de la verdad. Estamos inmersos en una sociedad que ha priorizado a algunas ciencias o disciplinas por encima de otras, dándoles un estatus de «superior» con respecto a otras. Cuando mencionamos la palabra ciencia, puede imaginarse a una persona con bata, gafas, guantes, sin peinar, y dentro de un laboratorio. Otros pensarán en alguien que se dedica

las matemáticas o las ingenierías, porque esas son las «personas de ciencia». Tanto es el valor que la sociedad le otorga a estas áreas del saber humano que incluso lo usa como «gancho» para vender, basta ver los infomerciales en los que anuncian todo tipo de productos «científicamente» probados (aunque no haya evidencia de ello).

Ya el hecho de colocar la palabra «ciencia» nos hace creer que es verdadero. Esto tiene que ver con la forma en la que hemos incorporado dicho concepto, el de los datos, de la objetividad, y su relación con la verdad. De acuerdo al Positivismo Científico, se requiere comprobar aquello que se plantea como un supuesto, la hipótesis o pregunta de partida. Es decir, busca que sean hechos reales, verificables, y perceptibles. Sin embargo, esta corriente filosófica no da cuenta de los fenómenos intrapsíquicos, de las emociones, de la subjetividad y todo lo que conlleva, por ello es necesario aproximarnos a «la verdad» a través de otros métodos.

Entre los métodos que surgen como contrapunto al Positivismo Científico se encuentra a la Fenomenología, desarrollada por Edmund Husserl (1859 – 1938), y que muchos más continuaron, como Martin Heidegger (1889 – 1976). En la Fenomenología de Husserl (de aquí en adelante me referiré a ella solo como Fenomenología), se emplea el análisis reflexivo, se estudian los fenómenos (todo aquello que puede conocerse por la experiencia) en su forma pura, sin parcializar ni manipular como se hace en el método científico positivista; busca además conocer los fenómenos dejando de lado lo externo o lo evidente. La Fenomenología considera la subjetividad, que cada individuo tendrá una experiencia diferente del mismo fenómeno, y por ende, una visión diferente del mismo. De esta manera, habrá tantas realidades como subjetividades con respecto a un mismo evento (Soto Núñez, C.A., y Vargas Celis, 2017).

La teoría de la comunicación.

Esa misma que algunos han resumido a un circuito entre emisor y receptor, que necesita un código común y un canal, que debe evitar el ruido, es mucho más amplia, pero explicarla a detalle escapa al objetivo de este texto. Partiendo de los axiomas de la comunicación (Watzlawick, 1985), destaco lo siguiente:

1. Es imposible no comunicar, todo el tiempo lo estamos haciendo, incluso cuando decimos que no lo hacemos, esto mismo es comunicar. No solo hablamos de la comunicación verbal, sino que incluimos la comunicación no verbal (tono, forma, intensidad, movimientos, mirada, etc.)

2. La puntuación de hechos es diferente para cada persona, una narrativa diferente de los mismos acontecimientos. Supongamos que hay una cadena de eventos, A → E. Para el individuo 1 la secuencia de sucesos puede ser A → C → E, mientras que para el individuo 2 la secuencia podría ser B → C → D. Las historias así se tocan en un punto, pero no son las mismas.

Desde la perspectiva de los heurísticos, solemos, de manera inconsciente, buscar la respuesta más fácil o más cómoda. No significa que no podamos reflexionar sobre los acontecimientos, sobre la experiencia, sobre como percibimos el fenómeno, pero nuestra forma de responder a ello no necesariamente es del todo consciente a través de múltiples operaciones, sino que el inconsciente se abre paso por pasadizos secretos. Y aunque son formas de evaluación rápida, pueden conducir a sesgos, a errores, principalmente cuando se cuenta con poca información (De Marchis, 2014). Por ejemplo, en el caso que mencionamos anteriormente, cuando las historias de los individuos 1 y 2 solo se tocan en un punto, entonces, lo demás permanece desconocido, y la decisión que se toma puede estar sesgada.

Regresando al ejemplo de partida, es importante notar lo siguiente: cada persona involucrada tendrá una versión diferente de los sucesos, de como se ha sentido, de cómo lo ha vivido, y no descalifica en forma alguna la experiencia de la otra persona. No lo descalifica porque cada uno cuenta con fragmentos de información, que en conjunto son complementarias y, por así decirlo, con la incorporación de cada pieza se arma el rompecabezas completo, dando cuenta de la forma de relación entre los dos individuos. Asimismo, será importante revisar el contenido de los mensajes y las reacciones a la comunicación digital (verbal) y analógica (no verbal). Es decir, si se responde rápidamente a pesar de contar con poca información y solo con base en lo que uno de los dos miembros de la relación conoce (por medio de heurísticos) conduciendo a la toma de decisiones apresuradas o sesgadas.

Él: Me reclamas y me alejo. Ella: Te olvidas de mí y te reclamo. Este podría ser un conflicto en la comunicación por la diferente puntuación de sucesos. Cada uno lo vive diferente, pero cuando se abre el espacio para el diálogo, para exponer la «realidad» de cada uno y no juzgarla, se posibilita la valoración de la relación y la elaboración de nuevos acuerdos, cualesquiera que sean para dicha relación.

Para finalizar, la pregunta inicial de este texto fue: ¿Por qué nos cuesta tanto relacionarnos? Tal vez la respuesta se halla escondida es nuestras formas de comunicarnos, y dado que es imposible no comunicar, podemos volver sobre nuestros propios pasos y examinar qué y cómo lo venimos haciendo. Desde luego, esto requiere un ejercicio complejo que puede llevarse a cabo a través de los procesos de psicoterapia. Debido a que cada individuo, cada relación, cada situación, son únicas, sería complicado hacer una generalización como respuesta a la interrogante inicial. Por lo tanto, podríamos extender una invitación a cada uno a abrir espacios seguros en los que sea posible el diálogo y la generación de acuerdos a fin de mejorar la comunicación en las relaciones, sean cuales sean, en las que nos encontremos en este momento.

 

Referencias

De Marchis, G. (2014). Procesamiento heurístico y Comunicación. Una revisión y su clasificación. Revista de Estudios de Comunicación (Komunikazio ikasketen aldizkaria), 36, 77-98

Gens, X. (Director). (2007). Hitman [Película]. Anka Film, Daybreak Productions, Dune Entertainment, y Prime Universe Productions.

Soto Núñez, C.A., y Vargas Celis, I.E. (2017). La Fenomenología de Husserl y Heidegger. Cultura de los Cuidados (Edición digital), 21(48). DOI: http://dx.doi.org/10.14198/cuid.2017.48.05

Watzlawick, P. (1985). Teoría de la Comunicación Humana. Interacciones, patologías, y paradojas. Editorial Herder. Barcelona.

 

Entrada creada por
Mario Arzate Cárdenas