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A propósito del 11 de octubre: Día para salir del clóset.

Entrada creada por
Mario Alberto Arzate Cárdenas Alumno de Psicología

Editora: Mtra. Mariana Villanueva Rosales Coordinadora de Investigación en Psicología

No es nada nuevo hablar de la diversidad sexual, de las diferentes formas que tienen los individuos para expresar afecto, con quienes se sienten mejor, con quienes pueden establecer relaciones significativas, o simplemente quien (o quienes) les agradan para ejercer ese derecho, que si bien hoy se habla de manera abierta, no ha sido sencillo a lo largo de la historia del mundo occidental.

Si recordamos la película, El Código Enigma1, protagonizada por Benedict Cumberbatch, Alan Turing fue un gran matemático a quien los aliados deben gran parte de las victorias que se obtuvieron al descifrar el hasta entonces inquebrantable código nazi. Ya en casa, en la posguerra, Turing debió someterse a tratamientos químicos y arrestos por la policía inglesa, pues la homosexualidad era perseguida. Recordemos que la homosexualidad no fue retirada de los manuales diagnósticos hasta finales del siglo XX2.

En los sistemas de video bajo demanda, encontramos ahora una serie de documentales, como el de Identidad Borrada (Pray away), en el que se exponen las consecuencias de las llamadas terapias de conversión, las cuales han dejado secuelas imborrables en la vida de muchas personas que lo único que no agradaba a mundo era expresarse diferentemente en sus relaciones afectivas, ser homosexuales, ser gay o lesbianas3.

La comunidad LGBT.

La lucha de la comunidad LGBT ha sido incesante en las últimas décadas y aunque se han ganado muchos derechos, sigue siendo blanco de discriminación, de abuso, y de abandono, seguimos estando lejos del reconocimiento de muchos derechos, de la inclusión social, o tan solo de ser vistos como lo que realmente somos: personas, ciudadanos con los mismos derechos y oportunidades. Pero no es nada fácil. Si bien ahora hay más foros, mas comunidades, más asociaciones, más colectivos, que todos ellos han pasado solo de la teoría y el discurso lleno de florituras a una actitud activa, en pro de los más vulnerables.

Por todo lo anterior, desde hace poco más de tres décadas, la comunidad LGBT conmemora el 11 de octubre como el «coming out day», el «día de salir del clóset»4. No es una celebración en la que se pida a quienes aún no hacen pública su identidad de género que salgan y griten a los cuatro vientos que les gusta alguien del mismo sexo, o que les gustan los dos, o ninguno. No, nada de eso, se trata de una fecha para, desde la hermandad, apoyar a quienes siguen ocultándose para evitar una serie de problemas que están aun presentes en las culturas heteronormativas.

Salir del closet.

Salir del clóset puede ser algo tan complicado, y a la vez tan liberador, como sentarse en la banca con un amigo, a la hora de la cena con la familia, en la sesión de terapia, con quien más confianza se tenga, y hablar de aquello que llevamos dentro y que no nos permite ser felices al estar sometidos a los deseos de los otros. Pero además, salir del clóset debe ser algo voluntario, nadie puede ni debe obligar a otra persona, mucho menos divulgarlo. Es tan delicado que se requieren grupos de apoyo, grupos seguros. Es necesario resaltar la importancia de los grupos primarios (en teoría, grupos seguros), esos en los que sabemos habrá confianza, seguridad, valoración, asertividad, compañerismo, y el juicio quedará de lado para dar cabida a la compasión, al amor, y a la dignidad.

Salir del clóset, esta frase hace mucho sentido cuando miramos las películas de terror y el protagonista se esconde en el armario esperando estar a salvo, y aun cuando no hay nada afuera, el terror sigue instaurado en lo profundo del alma. Esa inseguridad se vive día con día, en especial porque en cada grupo social será necesario volver a tomar la decisión de salir del armario o de resguardarse en él. Esto se debe a que aún existe la tendencia a guiarse por la norma, a considerar que todos son heterosexuales. Por ello, salir del armario dependerá de la seguridad que se perciba del entorno.

¿Qué pasaría si construimos un mundo en el cual no sea necesario salir del clóset?

No significa cambiar a toda la población de este planeta, ni a toda persona en el territorio nacional, tampoco a todos aquellos que estudian o trabajan en el mismo lugar, pero sí podemos cambiar el mundo de quien nos rodea, a través de pequeños grupos donde se brinde la seguridad, el cariño, el respeto, el amor, la empatía, que tanta falta hacen en la actualidad. Iniciemos con la familia, con los amigos, con los mas cercanos a nosotros, que ser amable no cuesta nada, pero enriquece el alma.

Referencias

  • 1) Tyldum, M. (2014) El Código Enigma (The Imitation Game) [Filme]. Black Bear Pictures y Bristol Automotive.
  • 2) Peidro, S. (2021). La patologización de la homosexualidad en los Manuales diagnósticos y clasificaciones psiquiátricas. Revista de Bioética y Derecho 52: 221 – 235.
  • 3) Stolakis, K. (2020). Pray Away: La cruz dentro del clóset. [Documental en video]. Blumhouse Productions.