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Blog UCA

El Educador Físico, piedra angular de la salud en México.

Entrada creada por
Klgo. Juvat Jasfet Azpeitia Téllez

Director de la Escuela de Ciencias del Movimiento Humano de la Universidad Cuauhtémoc Aguascalientes

Licenciatura en Educación Física, Deporte y Recreación

Licenciatura en Kinesiología

En pleno 2021, en una época en donde la profesionalización y la especialización son más demandadas y en donde se ha dejado de tener la figura de un todólogo en el área de la salud y se practica cada vez más la multidisciplina gracias a la formación especializada de los diferentes actores de la salud, es importante dirigir los reflectores a un profesionista que a nivel social no es considerado dentro de los profesionistas de la salud y a nivel educativo, pese a sus casi ya 200 años de historia en nuestro país (Chávez, 2006) es desvalorado, me refiero al licenciado en educación física.

Iniciemos abordando un contexto en el cual nos encontramos con una sociedad que se movía cada vez más rápido (permítanme expresarme en pasado, considerando como parteaguas esta pausa llamada pandemia), “ojo”, eso NO significaba que fuera una sociedad sana, al contrario nos dábamos menos tiempo para nosotros mismos, y no lo digo yo, lo dicen los deshonrosos primeros lugares en los que, con base en estadísticas, tiene nuestro México lindo y querido, tanto en obesidad (OCDE, 2020), como en hipertensión (OMS/OPS, 2021) y diabetes (Statista, 2019), nos preocupamos o espantamos por una pandemia que en un año generó a nivel mundial un promedio de 2.5 millones de fallecimientos (OMS/OPS, 2021), sin embargo, sumadas las enfermedades mencionadas (HTA, DM y obesidad) hablamos de más de 14 millones de defunciones 7.5, 4 y 2.8 millones respectivamente (OMS/OPS, 2021), en México estas cifras son totalmente proporcionales, ahora, la pregunta es… en esto, ¿hay algún culpable?, ¿la familia?, ¿el individuo?, ¿las escuelas?, o tal vez, ¿el gobierno? La verdad, aunque hay varias respuestas, no es mi interés, ni tampoco es el objetivo de este artículo encontrar responsables.

Continuando con nuestro contexto, cuántos de nosotros hemos escuchado programas sociales que incluyen mensajes con palabras como, actívate, chécate, pésate, muévete, etc., e incluso, de vez en cuando nos bombardean con spots y comerciales que hacen alusión a esto, sin embargo, les hago una pregunta, ¿quién de ustedes lo hizo?, ¿en cuántos de ustedes estos programas han tenido el impacto esperado? Antes de pandemia, afortunadamente, se abrían cada vez más gimnasios y estos tenían cada vez más demanda, aunque fuese por temporadas y por moda, abarrotándose principalmente al inicio de cada nuevo año, sin embargo, aunque me duele reconocerlo, esta demanda o esta asistencia a gimnasios era por las razones equivocadas, ¿verdad que solo era para vernos bien?, debiendo ser principalmente por salud.

Para concluir con nuestro actual contexto y sin el afán de ser negativo, a todo lo anterior deberemos sumar una realidad llamada causa-efecto, en otras palabras, deberemos sumar lo que se viene como respuesta al sedentarismo por encierro en este ya más de año y medio de pandemia.

Ahora bien, no todo es tan malo, en México contamos con una formación en educación física (si se puede llamar así) que recibimos durante mínimo 15 años de nuestra vida escolar; hagamos cuentas, 3 años en preescolar, en la primaria 6, en secundaria otros 3 y para terminar de sumar, en preparatoria 3 más; ahora, tras esas cuentas, preguntémonos… ¿realmente qué aprendimos de esa asignatura durante 15 años?, ¡son 15 años!, casi una cuarta parte de nuestra vida activa y consciente, ¿en verdad no es tiempo suficiente para aprender de la educación física?, ¿no es tiempo suficiente para aprender a cuidarnos?, podría preguntar nuevamente ¿de quién es culpa?, seguramente, sumarían a la respuesta muchos otros factores o autores con más o menos peso y relevancia y todo para simplemente llegar cómodamente a la conclusión de que es una consecuencia multifactorial.

Como mencioné en un párrafo anterior, no es mi interés encontrar culpables o responsables, entonces, ¿cuál es mi interés?, mi interés es que este artículo sirva para que todos hagamos consciencia, la sociedad y los profesionista de la salud así como los profesionistas de la educación en general y dentro de estos últimos, principalmente que el profesionista de la educación física tenga presente la importancia y grandeza de su incumbencia a nivel social y de las bondades que la realización (como hábito) de la activación física provoca. Es aquí oportuno mencionar que no es por arte de magia que quien hace ejercicio, goce de un mejor estado de salud o mejore significativamente de alguna enfermedad crónico degenerativa. En el pasado reciente (poco más de 12 años), se ha investigado más acerca de la labor del músculo, dejando de considerarse como solo un simple sistema que forma parte del aparato locomotor responsable del movimiento, para convertirse en parte de un sistema hormonal bastante complejo y fascinante, culpable de muchas regulaciones fisiológicas gracias a las mioquinas (Pedersen, 2013). Prácticamente un universo poco explorado.

En las universidades es tiempo de implementar la formación integral de profesionistas en educación física, los cuales, comprometidos en su actuar, comprendan la importancia y el impacto nacional de una excelente educación física, de la realización del deporte y del aprovechamiento total de la recreación.

Con todo lo anterior, hagamos pues, consciencia de que como sociedad tenemos un GRAN problema, pero hasta que no comprendamos esta situación y le demos el valor al educador físico y el educador físico a su vez, no exija con acciones el lugar que se merece, tristemente, seguiremos con la misma historia y por ende con los mismos resultados, resultados que tristemente se traducen en muerte de un gran porcentaje de la población mexicana. Tratando de sensibilizar, mencionaré que hablamos de población que en vida cumplía roles de padre, madre, hermano o hermana de alguien, o sustento de alguna familia y que seguramente antes de ese fallecimiento generó, por algunos años, estragos familiares, tanto psicosociales como económicos; estragos que en la mayoría de las familias dejan deudas que marcan de por vida a los integrantes que le sobreviven y ni que hablar de la pobre calidad de vida con la que contó el individuo antes de su desenlace.

Hagamos consciencia y reconozcamos que para modificar estas cifras, hay que atacar el problema desde varios flancos incluyendo la raíz, enfocándonos en un correcto y significativo aprendizaje de la educación física. Debemos visualizar una sociedad mexicana que desde su primer contacto con la educación, gracias a la educación física, aprenda situaciones generales de su anatomía, su fisiología y la importancia de cuidarse mediante la realización del ejercicio físico. Así como aprendimos a leer, a escribir a sumar y a restar, deberíamos comprometernos a aprender y hacer aprender a nuestros pequeños, todo lo referente a la educación física, a valorar esta noble, grandiosa e imprescindible carrera. Si bien, es importante la realización del ejercicio, este debe ser a conciencia y con consciencia, con objetivos claros, porque conocemos nuestro cuerpo y porque conocemos los beneficios del ejercicio, situación que nos permitirán contar con un buen estado de salud, lo cual a su vez impactará de manera directa, en un futuro mediato en la modificación de las tazas mencionadas.

Valorando la función del educador físico, se incitará al profesionista a seguirse actualizando y a conservar en un excelente estado de salud su cuerpo, el cual tendrá coherencia con lo que fomenta, ya que nada es mejor que pregonar con el ejemplo, haciendo de ello un circulo virtuoso, teniendo profesionistas competentes capaces de generar un mayor impacto social que generará menor presupuesto en la atención a enfermedades crónico degenerativas y por ende, eso llevará a una mejor retribución económica del profesionista.

Entendamos también que aunque se deja claro que el educador físico es la piedra angular de esta que pudiese ser solo una utopía, realmente es un trabajo en conjunto; sociedad, empresas, instituciones educativas y multidisciplinariedad en salud, esto último, constatando que afortunadamente hoy por hoy contamos con nutriólogo, kinesiólogos, médicos y psicólogos, entre muchos otros profesionistas que cada vez están más capacitados para afrontar en conjunto las exigencias de una sociedad cambiante.

Seguro estoy que de reivindicar el camino y darle su lugar al educador físico, incluyendo un ingreso económico que incite de manera aspiracional a un porcentaje significativo de la población a querer formarse y convertirse en un profesionista de la educación física, llegará un mañana en el que las universidades formarán profesionistas competentes para tan importante exigencia; en el área de la salud tendrán el lugar y el respeto que se merecen; a nivel educativo, se generarán programas con una secuencia y calidad formativa que permitan incrustar en el alumno, la conciencia y el amor a la disciplina del movimiento preventivo; en cada empresa, hospital, institución educativa, institución deportiva, espacio de esparcimiento, jardines o gimnasios, será de carácter obligatorio contar con un educador físico, profesionista con la formación idónea para resguardar un estado de salud optimo, capaz de orientar a la sociedad en el buen uso de su cuerpo, de las herramientas y las instalaciones con las que se cuenten, sacándole el mejor de los provechos a cualquier espacio asignado para el ejercicio y la recreación.

¡Hagamos consciencia!