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Mi hijo se estresa ¿Qué puedo hacer?

El estrés es tan antiguo como la vida en la tierra, es necesario para salir de la cama y enfrentar los retos cotidianos, así como nuestros antepasados, enfrentaban la vida y la muerte; sin embargo, ante las demandas cotidianas y sus costos asociados, es indispensable detenernos y reflexionar sobre cómo actuar ante dichos retos.

Las reacciones ante las exigencias de la vida son individuales, ya que es la persona quien evalúa la situación, los recursos con los que cuenta y la forma en que actuará ante una situación específica.

A veces los hijos y los padres no comprendemos el estrés del otro. Lo que resulta trivial para el padre, puede ser altamente perturbador para el hijo y viceversa. Por ejemplo, para uno de ellos, el número de likes a una publicación de Facebook ya es motivo de estrés, mientas que para el otro lo es un inminente recorte de personal en el trabajo.

Las interacciones humanas son al mismo tiempo nuestra tabla de salvación y nuestros principales estresores.

La interacción amorosa, sana y con límites claros con los hijos, es el principal reto dentro de la familia. Mientras que, para los adolescentes, la inclusión, la pertenencia y el estatus, representan una gran importancia en su desarrollo y desenvolvimiento social y emocional.

Los jóvenes en la etapa de preparatoria reportan como sus principales estresores la adaptación al bachillerato, los permanentes cambios en su cuerpo, las relaciones afectivas, los problemas en la familia, la situación económica, sus propias expectativas y las expectativas de sus padres.

No es difícil percibir cuando un joven se siente abrumado por sentir que los retos son mayores a sus capacidades para hacerles frente. Las señales se presentan como trastornos del sueño, de alimentación, cambios de humor, aislamiento, y otras reacciones físicas y emocionales, como sentimientos de minusvalía, percepción de falta de influencia sobre su propia vida, desesperanza y pensamientos negativos acerca de sí mismo.

Algunas recomendaciones para alentar a nuestros jóvenes a enfrentar estas situaciones son:

  • Escuchar y mostrarse disponible para escucharlos.
  • Hacerles saber que son amados a pesar de sus limitaciones o fracasos.
  • Establecer un balance en casa de actividades escolares, extraescolares y sociales.
  • Fomentar otros intereses más allá del ámbito académico.
  • Establecer rutinas saludables como familia, que incluyan nutrición balanceada, suficientes horas de sueño, práctica de deporte de su elección, descanso y ocio.

Debemos estar alerta de los cambios de conducta o humor repentinos en nuestros jóvenes; ante estos es necesario acercarnos para saber el origen de dichos cambios; animarlos a la resolución de problemas y preguntar cómo podemos apoyarlos; de esta forma, el joven aprende que pedir y recibir ayuda son parte de su proceso de crecimiento.

La intervención de adultos y la escucha empática, puede hacer la diferencia para afrontar las situaciones estresantes, ya sean crónicas o precipitadas por un acontecimiento en específico, y sus consecuencias físicas, psicológicas o académicas.

La Preparatoria Cuauhtémoc, al ser consciente de la importancia de esta labor de mediación, busca la colaboración con los padres, maestros y alumnos para detectar con oportunidad situaciones estresantes, mediante el acompañamiento del alumno y su canalización para atención personalizada, si la situación así lo requiere.

Para saber más:

Artículos sobre el estrés

https://www.apa.org/helpcenter/stress

El estrés y su salud

https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/003211.htm

Link de ayuda para depresión

https://ayudaparadepresion.org.mx/

Maricarmen Acevedo Corona

Psicóloga / Maestra en Educación / Maestra Prepa