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Blog UCA

Inteligencia emocional, una vía para el bienestar

Es momento de replantear nuestras prioridades en materia educativa.

Nos encontramos ante un inminente cambio en términos de educación. Nada es como lo conocimos en nuestra generación y mucho menos en la de nuestros padres.

Los adolescentes de hoy se enfrentan a circunstancias que en nuestros tiempos sólo vimos gestar, aunado a los cambios políticos, climáticos, educativos y sobre todo tecnológicos.

Antes bastaba con la educación recibida en casa y la suma del apoyo escolar. No tenía gran relevancia el desarrollo de una educación socioemocional. Y es que simple y sencillamente los tiempos, las costumbres, tradiciones y modos de vida han cambiado.

No es fácil asimilar estos cambios en la manera de persuadir a nuestros adolescentes. Tal vez antes era suficiente un simple regaño o un determinante “No”; armas infalibles que hoy en día parecen haber perdido fuerza. De modo que hoy en día, es imprescindible estar conscientes de los retos que enfrentan los jóvenes, así como de las necesidades que el mundo actual les demanda, dejando de lado la natural resistencia a esta nueva manera de educar; pues estos cambios y revoluciones son para todos y de esta manera los debemos de enfrentar: de manera conjunta.

En la Preparatoria Cuauhtémoc, estamos seguros en que hoy por hoy debemos apostar por una educación en Inteligencia Emocional, que permita desarrollar la capacidad de controlar, percibir, asimilar, comprender y regular las propias emociones y la de los demás.  Y de esta manera promover el adecuado desarrollo emocional e intelectual, que permita a nuestros estudiantes poder discriminar y utilizar todo el mundo de información que tienen en sus manos, hacia la creación de pensamientos y acciones que beneficien su persona y a la sociedad en la que se desenvuelven.

A continuación, compartimos componentes de la Inteligencia Emocional, en los que la educación en esta importante etapa debe enfocar el desarrollo del adolescente;

Percepción y conocimiento de las emociones: Conocimiento de uno mismo: reconocer un sentimiento en el mismo momento en que aparece. Identificar las emociones de forma precisa.

Uso de la emoción como facilitadora del pensamiento: Identificación de emociones, resolución de problemas y comunicación interpersonal.

Regulación y autocontrol de las emociones: Habilidad para estar abiertos tanto a las  emociones positivas como a las negativas.

Capacidad de motivarse a uno mismo: Tener el control de la vida emocional. Dirigir las  emociones hacia un objetivo nos permite mantener la motivación y fijar nuestra atención en las  metas en lugar de en los obstáculos.

 El control de las relaciones sociales: Ser empático y capaz de poner la información recibida a favor de las interacciones interpersonales, escuchar activamente, ser asertivos en la comunicación verbal y no verbal, desarrollo del liderazgo y la persuasión.

La importancia del enfoque hacia el desarrollo de una Educación Emocional se ve traducida en diversos beneficios para nuestros jóvenes de preparatoria, como son:

–          Conocimiento de sus propias emociones y de otros.

–          Habilidad para controlarse.

–          Automotivación.

–          Actitud positiva ante la vida.

–          Control de estrés y ansiedad.

–          Resistencia a la frustración

–          Mejora de habilidades sociales y rendimiento académico

–          Disminución de pensamientos autodestructivos.

–          Adaptación escolar, social y familiar.

Y es que, cuando un joven es consciente de sus sentimientos y trata de comprenderlos, se vuelve capaz de entender las actitudes y comportamientos de los demás, empatiza con ellos y con sus circunstancias.

Al controlar sus emociones, les será más fácil enfrentarse eficazmente a los obstáculos que se le presenten, conseguirá automotivarse y motivar a los demás, será más persistente y tenaz en el logro de sus objetivos y aumentará su tolerancia a la frustración, evitando que emociones como la ansiedad, la tristeza y la ira lo bloqueen o incapaciten.

Es así como, ante un mundo competitivo y cambiante, nuestra labor como autoridades educativas y padres de familia es dotar a nuestros jóvenes adolescentes de instrumentos que les permitan el desarrollo de emociones bien definidas que los hagan valerse por sí mismos.

Cristina Muñoz
Asesora Psicopedagoga / Maestra Prepa Cuauhtémoc